Casi siempre, genética y hormonas
La causa más frecuente en hombres es la alopecia androgenética: folículos genéticamente sensibles a la dihidrotestosterona que se van miniaturizando ciclo tras ciclo.
No se caen de golpe. Cada ciclo producen un pelo algo más fino, más corto y menos pigmentado, hasta que el folículo deja de producir un pelo visible.
Por eso la zona de la nuca y los laterales aguanta: esos folículos no comparten la misma sensibilidad, y es exactamente lo que hace posible un trasplante.
Hay otras causas — enfermedad tiroidea, déficit de hierro, efluvio telógeno tras una enfermedad o un parto, alopecias cicatriciales — y no todas se tratan con cirugía. Algunas se resuelven solas y otras exigen diagnóstico antes que nada.
Si su caída es difusa, repentina o va acompañada de picor, enrojecimiento o dolor, eso se estudia antes de hablar de injertos.
Revisado por el Dr. Jawdat Abboud, MD. Contenido educativo: no es un diagnóstico ni sustituye la exploración por un médico. Los resultados varían de una persona a otra.
